"¿QUIEN SOY?"

«Solo en el Amor de Dios se encuentra la verdadera paz y la fuerza para servir a los hermanos.»              María del Transito Cabanillas.

Soy María del Tránsito de Jesús Sacramentado Cabanillas, una mujer argentina, cordobesa de nacimiento y franciscana de corazón, que dedicó cada día de su vida a descubrir el rostro de Dios en el servicio a los más pequeños y necesitados.

Nací el 15 de agosto de 1821 en la estancia de San Roque, cerca de lo que hoy es Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba. Crecí en un hogar cristiano donde aprendí que la fe no es una idea abstracta, sino una vida compartida, llena de caridad, oración cotidiana y atención al prójimo.

El camino de mi vocación

Desde muy joven sentí en el alma el llamado a entregarme por entero al Señor. Sin embargo, el camino no fue sencillo ni inmediato:

  • Acompañé y cuidé a mi familia durante muchos años tras la muerte de mis padres.

  • Formé parte de la Tercera Orden Franciscana, sirviendo activamente a los enfermos y necesitados de mi comunidad.

  • Busqué mi lugar en distintas comunidades monásticas, como las Carmelitas Descalzas en Buenos Aires y las Visitandinas en Montevideo, pero la providencia tenía preparado para mí un cauce diferente.

Entendí que Dios no me pedía el retiro del mundo, sino transformarlo desde adentro, saliendo al encuentro de las niñas sin educación, los huérfanos y las familias marginadas.

Mi misión: Formar y cuidar

El 8 de diciembre de 1878, junto a un pequeño grupo de compañeras y con la bendición de la Iglesia, fundé en Córdoba la congregación de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas, la primera orden de vida consagrada nacida en suelo argentino.

Nuestra misión fue clara desde el primer día: educar a las niñas de sectores vulnerables, acoger con ternura el sufrimiento humano y anunciar el Amor Misericordioso de Jesús Sacramentado.

Un legado que continúa

Partí al encuentro del Padre el 25 de agosto de 1885, dejando una pequeña semilla que el Espíritu Santo hizo florecer en escuelas, hogares y misiones por todo el país y el mundo. El 14 de abril de 2002, el San Papa Juan Pablo II me beatificó en Roma, convirtiéndome en la primera mujer nacida en esta bendita tierra argentina en ser elevada a los altares.

Hoy te invito a recorrer estas páginas no solo para conocer mi historia, sino para recordar que todos podemos ser instrumentos de paz, fe y fraternidad en nuestro día a día.



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